jueves, 21 de abril de 2011

El Brujo Castrado

Huacho. A mediado de los años cincuenta, cuando los antiguos moradores de la campiña Huachana, se dirigían a sus labores de campo en la hacienda Desagravio, conjuntamente con los jornaleros del barrio de Amay, cada vez que las aguas del río Huaura crecía, en los meses de enero, febrero y marzo, estos pernoctaban en la hacienda mencionada, debido a la imposibilidad de poder cruzar el río.

En la hacienda Desagravio había un tambo donde los parroquianos del lugar, gustaban de jugar casino y beber unos aguardientes, era casi común ver a los Huáchanos tanto de Amay así como de la campiña y Hualmay, armar sendas jugadas de casino hasta pasada la media noche. Colillas de cigarros y olor a aguardiente era el ambiente del lugar donde se desarrollaban las más emocionantes partidas de cartas. Briscan, Setenta, Veintiuno, casino individual y en parejas, noventa, era mayormente las partidas pactadas por los asiduos asistentes al tambo.

Fue así como entre tantas partidas entre campiñeros y amayunos, se da siempre como ganadores al equipo de Amay, los campiñeros acuerdan hacerles una pasada de chancho, es decir que cuando estén perdiendo la partida, se aparecería un chancho, Quien votaría la mesa desbaratando las cartas, y ellos echarían al animal rápidamente del lugar de los hechos, como si no hubiese pasado nada. Fue tanta la ira de los amayunos que acordaron atrapar al ocioso chancho y castrarlo, ya que los amayunos tenían la fama en aquellos tiempos de ser excelentes brujos, alumnos del famoso y temido brujo hualmayuno don Juan Barbón, según ellos los campiñeros estaban jugando sucio y les darían su merecido.

Fue una noche de luna llena, jugaban acaloradamente, cuando uno de los amayunos utilizando una clave, da la voz de alerta comunicándoles que el chancho estaba por ingresar al tambo, “La noche esta bien clara, propicio para capar chancho” fue la respuesta de uno de los jugadores que estaban carteando sobre la mesa.Los campiñeros barajaban sus cartas como si no pasara nada y en esos momentos, ingrésale animal raudamente al salón de juego, el chino Manuel dueño del tambo, palo en mano espantaba al animal, siendo reducido por los campiñeros que sabían de la chanchada, pero en ese instante, mientras unos campiñeros impedían al chino que golpeara al animal, los amayunos se abalanzaron sobre el porcino, logrando atraparlo y una vez que lo tenían bien sujetado, le ataron las patas y procedieron a castrarlo.

Según los amayunos se tenían que quemar las criadillas del chancho, para saber si este en realidad era un brujo, así fue, procedieron luego a quemar las criadillas y efectivamente estos votaron gran cantidad de chispas.

Al día siguiente los amayunos estaban pendientes de quien faltaba a la formación de los trabajadores, al momento de la repartición de las tareas diarias, ese día todos llegaron, al día siguiente de igual manera no falto nadie, pero al tercer día falto un trabajador de San Lorenzo, no estuvo presente en la formación, los amayunos al indagar sobre la falta del individuo al trabajo, les dijeron que este había muerto castrado por unos desconocidos. Solo de esa manera se enteraron que uno de su compañero de trabajo, era uno de los brujos más famosos en todo San Lorenzo y la campiña Huachana.

-  Julio Solórzano Murga

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